Entre 2019 y 2023, los suicidios han registrado un incremento constante, según el INEGI. El año 2021 fue el más alarmante, con 282 casos reportados en la entidad.
Los datos muestran que los hombres son los más afectados, siendo el ahorcamiento el método más común. En 2019 se registraron 239 suicidios, de los cuales 200 correspondieron a hombres y 39 a mujeres. En 2020, la cifra aumentó a 258, con 218 hombres y 40 mujeres.
En 2021, se alcanzó el mayor número con 282 muertes: 236 hombres y 46 mujeres. Para 2022, el total bajó ligeramente a 270, y en 2023 la cifra descendió a 240.
El psicólogo Roberto López Herrera explicó que el suicidio es un fenómeno complejo, influido por factores psicológicos, ambientales, sociales y biológicos.
“En niños y adolescentes, destacan factores como la historia psiquiátrica familiar, enfermedades mentales, la pérdida de un ser querido, la depresión, el aislamiento social, y el abuso de drogas y alcohol”.
“Para mujeres y hombres, las relaciones personales, la violencia doméstica o el estrés familiar, junto con enfermedades mentales, el abuso de alcohol y drogas, y entornos familiares conflictivos, son factores clave”.
En el caso de las personas mayores, López Herrera señaló que la depresión, el dolor físico debido a enfermedades, y el aislamiento social y familiar juegan un papel fundamental.
“No obstante, cada individuo vive una realidad única que debe analizarse para encontrar la mejor forma de brindarle apoyo y prevenir comportamientos suicidas”.
Desde 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, junto con la Organización Mundial de la Salud, ha promovido el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de concienciar sobre su prevención.
El suicidio afecta de manera global a familias, comunidades y países. Cada año, cerca de un millón de personas se quitan la vida, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos.
Además, por cada suicidio consumado se estima que hay 20 intentos. Preocupa que el suicidio sea la segunda causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años.
