A cuatro meses del arranque del proceso electoral intermedio de 2027, la alianza entre Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) comenzó a mostrar fracturas tanto en el terreno electoral como en el parlamentario, luego de casi ocho años de mantener una coalición en distintos niveles.
En distintas entidades del país, liderazgos del Partido Verde han comenzado a expresar públicamente la fuerza que consideran tener para competir en solitario o, en su caso, para exigir prioridad en la definición de candidaturas. Entre los estados donde el PVEM ha hecho valer esa postura se encuentran San Luis Potosí, Querétaro, Zacatecas, Tamaulipas y Quintana Roo, además de diferencias que también se perfilan en procesos locales de la Ciudad de México y Oaxaca.
Por su parte, el PT no ha manifestado de forma abierta una intención de contender solo en alguna de las 17 elecciones a gobernador que estarán en disputa, pero sí ha tomado distancia de la alianza en el plano legislativo. En meses recientes, el partido ha buscado marcar su propia postura y evidenciar peso político, incluso al frenar con su voto propuestas impulsadas por Morena, entre ellas algunas reformas promovidas por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Uno de los momentos que profundizó las diferencias ocurrió desde el pasado 7 de marzo, cuando Morena definió sus reglas para la postulación de candidaturas a las 17 gubernaturas sin consultar a sus partidos aliados. El partido guinda estableció que el acompañamiento a perfiles para las gubernaturas se realizará únicamente bajo ese método, en el que destacan la aplicación de encuestas y el veto total al nepotismo.
Esa decisión generó inconformidad entre sus aliados. Tanto el PVEM como el PT exigieron participar en las encuestas, mientras que el Verde ha insistido particularmente en que debe reconocérsele mano en aquellas entidades donde considera tener mayor fortaleza electoral que Morena y el PT, como ocurre en San Luis Potosí.
De acuerdo con Gustavo López Montiel, especialista en partidos políticos y gobernanza local e investigador del Tecnológico de Monterrey, la estrategia del Partido Verde se mueve en dos sentidos: por un lado, medir su fuerza real en una elección que no le representa un riesgo mayor; y por otro, disputar con Morena el peso de sus bases electorales, algo que en el pasado no pudo hacer cuando era aliado del PRI.
En el caso del PT, el panorama sería distinto. Según el especialista, al no contar con una base electoral suficientemente sólida para competir solo con amplitud, sus recientes roces con Morena y con propuestas de la presidenta estarían más orientados a reclamar mayor reconocimiento y peso dentro de la alianza, ante una percepción de que su papel ha sido subestimado.
Pese a estas tensiones, senadores del Partido Verde han reconocido que la alianza con Morena se mantiene firme en el ámbito nacional y legislativo; sin embargo, también han dejado claro que en los estados buscan que se respete su autonomía para la definición de candidaturas y estrategias locales.
Así, aunque la coalición oficialista se sostiene en lo nacional, las diferencias internas comienzan a perfilar una disputa por espacios, liderazgo y control territorial de cara a la elección de 2027.
