En las últimas revisiones que hizo la Comisión Estatal de los Derechos Humanos en cárceles de municipios de la huasteca potosina, encontró celdas insalubres ya que carecían de limpieza, iluminación y agua corriente en baños y lavamanos, además de un riesgo de proliferación de fauna nociva.
Las celdas revisadas por la tercera visitaduría fueron las de municipios como Ciudad Valles, Tamuín, San Vicente, Tanquián, Tampamolón, entre otras más.
Este diagnóstico que recién dio a conocer la CEDH había sido ya advertido por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quien venía reportando que las condiciones en las cárceles de San Luis Potosí han empeorado en los últimos años.
De acuerdo con el diagnóstico de supervisión penitenciaría del 2022, la calificación que tuvo San Luis Potosí en sus cárceles, en una escala del 0 al 10, fue de 6.2.
Para el 2023, la calificación bajó de 6.2 a 5.6 de forma general. El penal de La Pila pasó de 6.2 a 4.5; el de Tamazunchale de 6.3 a 6; el de Rioverde de tener 7.4 bajó a 6.1; el de Ciudad Valles se mantuvo en 6 y el de Tancanhuitz pasó de 5.6 a 5.3.
La Comisión diagnosticó que había deficiencias para mantener la salud de los internos como falta de odontología, medicamentos y materiales de curación, así como deficiencias en la atención psicológica.
El peor rubro calificado fue el de condiciones de gobernabilidad, donde se detectó la falta de un manual de procedimientos para traslado de internos, motines, uso de la fuerza así como insuficiente personal de seguridad y custodia.
