Un devastador terremoto sacudió Birmania y Tailandia, dejando un saldo de al menos 144 personas muertas y 732 heridos. El epicentro del sismo se localizó en el centro de Birmania, afectando gravemente a varias regiones y generando un colapso en los servicios de emergencia.
En la capital birmana, Naipyidó, ubicada a 250 kilómetros del epicentro, el hospital general se vio desbordado por la cantidad de heridos. La capacidad hospitalaria resultó insuficiente, lo que obligó al personal médico a atender a pacientes en el suelo o en camillas improvisadas.
Un país vulnerable a los sismosLos terremotos en Birmania no son inusuales. La falla de Sagaing ha registrado seis sismos de magnitud superior a siete entre 1930 y 1956. Sin embargo, la rápida urbanización, la precariedad de la infraestructura y la falta de planeación aumentan la vulnerabilidad del país ante desastres naturales de esta magnitud.
Estado de emergencia y respuesta internacionalLas autoridades birmanas han declarado el estado de emergencia en seis regiones y han emitido un llamado internacional de ayuda. Francia, India y la Unión Europea ya han confirmado su disposición para colaborar con asistencia humanitaria y equipos de rescate.
En Tailandia, el gobierno también declaró estado de emergencia en Bangkok debido a los daños ocasionados por el sismo. Un desastre en medio de la crisis políticaLa junta militar de Birmania ha reconocido la magnitud de los daños y el líder Min Aung Hlaing visitó el hospital para evaluar la situación.
No obstante, el sistema sanitario nacional enfrenta severas deficiencias debido a los cuatro años de guerra civil que han azotado al país. Desde el golpe militar de 2021, Birmania se encuentra en una profunda crisis humanitaria y política, con conflictos armados, deterioro institucional y un acceso limitado a recursos esenciales.
Las labores de rescate continúan mientras la población afectada enfrenta las consecuencias de este desastre natural en un contexto de inestabilidad y carencias estructurales.
