El gobierno federal anunció una reducción sustancial en la tasa de homicidios en 2025, situándola en aproximadamente 17.5 muertes por cada 100 000 habitantes, el nivel más bajo desde 2016, según cifras preliminares oficiales.
El descenso, alrededor de un 40 % desde octubre de 2024, fue atribuido por autoridades a una estrategia de seguridad basada en inteligencia y coordinación institucional.
Pese a los datos oficiales, analistas y organizaciones civiles han pedido prudencia en la interpretación de las cifras, debido a que los registros completos aún no han sido publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Seguridad.
Además, la entidad con más de 133 000 personas desaparecidas ha señalado que muchas muertes violentas podrían no estar incluidas o clasificadas de forma inconsistente.
Especialistas advierten además que la consolidación de grupos delictivos en algunas regiones podría estar reduciendo enfrentamientos entre bandas sin traducirse en una mejora real en la seguridad cotidiana de la población.
El debate público continúa en torno a la eficacia de las políticas de seguridad y la necesidad de fortalecer las instituciones de justicia y atención a víctimas.
