Indicadores oficiales y análisis del sector financiero señalan que la economía mexicana cerrará 2025 con estabilidad macroeconómica, inflación contenida y crecimiento moderado, aunque persisten retos en empleo formal e ingreso real de los hogares.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público destacó que el control inflacionario permitió preservar el poder adquisitivo en comparación con años anteriores, mientras que el consumo interno mostró un desempeño estable durante el último trimestre. No obstante, analistas advierten que el ritmo de generación de empleo formal sigue siendo desigual entre regiones.
En el ámbito social, organizaciones laborales han subrayado la necesidad de consolidar políticas que impulsen mejores salarios y condiciones laborales, especialmente para trabajadores del sector servicios y economías locales. El cierre de año también reavivó el debate sobre el impacto de la política económica en la desigualdad regional.
De cara a 2026, especialistas coinciden en que la estabilidad lograda ofrece una base para fortalecer la inversión y los programas de bienestar, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y se priorice el impacto social de las decisiones económicas.
