Por primera vez, la ciudadanía tiene voz en la elección de jueces y magistrados federales. En este nuevo panorama, Iván Aarón Zeferín Hernández, actual Magistrado de Circuito, pone sobre la mesa una premisa contundente: “Elegir a un juez es elegir tu vida futura”.
Con más de dos décadas en la carrera judicial y experiencia tanto en el Ministerio Público como en la defensa penal, Zeferín aspira a integrarse al Tribunal Colegiado en Materia Penal del Noveno Circuito. Su mensaje es claro: la ciudadanía debe elegir con criterio técnico, con base en la preparación y no en la simpatía o visibilidad pública.
“Esto no es un concurso de popularidad”, afirma con firmeza. “Los jueces no somos figuras públicas, no deberíamos serlo. Lo que se necesita es capacidad, integridad y sensibilidad para ejercer una función tan delicada”.
La elección judicial que se desarrolla actualmente en México marca un hito democrático: por primera vez, la sociedad tiene la facultad de incidir en la designación de quienes aplicarán justicia en el país. Para Zeferín, este cambio solo será positivo si se usa de forma informada y consciente.
“La mejor manera de elegir es revisar la trayectoria. No dejarse llevar por la apariencia o el discurso bonito. A nadie se le ocurriría dejar el mando de un avión a alguien que no tiene licencia. Aquí pasa lo mismo. Si una persona sin experiencia resuelve un caso fiscal complejo, puede cometer un error irreversible”.
Zeferín insiste en que el trabajo del juzgador exige estudio constante, compromiso ético y empatía humana. “Estudiamos mínimo 14 horas diarias. A veces llegamos hasta 20 cuando el trabajo se acumula. Y eso no es ocasional, es diario. Si no lo hacemos, nos quedamos atrás. El derecho evoluciona todos los días. No estudiar es no entender”.
Con una visión cercana y clara de lo que implica la justicia, el magistrado recuerda casos en los que una mala decisión pudo haber cambiado la vida de una persona. “Imagínate que detienen a tu hermano por un delito fiscal. Si el juez que lo atiende no entiende siquiera el tipo penal, ¿cómo puede juzgarlo? Esa es la importancia de que se elija a alguien que sabe lo que hace”.
Además de la preparación técnica, Zeferín destaca un valor que considera esencial: la sensibilidad. “Para ser un buen juez, primero se necesita ser una buena persona. Si no tienes empatía, si no puedes entender a quien tienes enfrente, entonces no puedes impartir justicia de manera correcta”.
Sobre su carrera, es categórico: “Jamás he sido denunciado por corrupción. Ni una sola vez. No tengo sanciones, ni procedimientos abiertos. He sido fiscal, defensor y ahora juzgador. Conozco el sistema desde todos los ángulos y he trabajado con honestidad en cada uno de ellos”.
Finalmente, invita a la ciudadanía a informarse y reflexionar. “Hay una plataforma del INE que se llama Conóceles. Ahí pueden ver los perfiles, la experiencia y la trayectoria de quienes estamos en esta contienda. No se trata de elegir por quién cae bien, sino por quién puede proteger los derechos humanos con conocimiento, ética y compromiso”.
Iván Zeferín: “Un juez no es un cargo, es una función de responsabilidad”
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