Este jueves 2 de octubre de 2025, miles de manifestantes recorrerán las calles de la Ciudad de México para conmemorar el 57° aniversario de la masacre de Tlatelolco (1968). La movilización, convocada por el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, tiene prevista su salida a las 16:00 horas desde la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, rumbo al Zócalo capitalino.
Desde tempranas horas, colectivos y agrupaciones sociales, sindicatos, estudiantes y organizaciones de derechos humanos empezarán a congregarse en puntos cercanos al punto de partida, entre ellos el Metro Tlatelolco, donde algunas brigadas artísticas y culturales inician actividades desde las 15:00 horas.
Ruta y logística
El recorrido será el tradicional: de Tlatelolco por avenida Ricardo Flores Magón, luego por Eje Central Lázaro Cárdenas, para después incorporarse a la avenida 5 de Mayo hasta llegar al Zócalo.
Las autoridades anticipan que los cierres viales comenzarán horas antes del arranque formal, particularmente en las avenidas involucradas en el trayecto. Las calles afectadas incluyen Ricardo Flores Magón, Eje Central, 5 de Mayo y vías de acceso al centro histórico.
Como alternativas viales, se sugieren rutas como Avenida de los Insurgentes, Circuito Interior, Avenida José María Izazaga y Doctor Río de la Loza, entre otras.
Doble dimensión: memoria y demandas vigentes
Aunque la marcha hace memoria de la tragedia histórica de 1968 —un episodio marcado por la represión estatal contra el movimiento estudiantil—, también encarna demandas contemporáneas. En los últimos años, la movilización ha sumado reclamos sobre la desaparición forzada de personas, la exigencia de justicia en casos como Ayotzinapa, derechos humanos y condiciones políticas actuales.
Organizadores han hecho énfasis en mantener la marcha pacífica, con consignas que apuntan al fortalecimiento de la memoria democrática y a que los poderes del Estado rindan cuentas. Asimismo, llaman a documentar posibles agresiones o actos de intimidación durante el trayecto.
Las afectaciones al tránsito y el transporte serán inevitables: comercios podrían cerrar en el Centro Histórico y commuters deberán anticipar su llegada, prefiriendo medios alternos o rutas perimetrales.
En definitiva, la marcha del 2 de octubre conserva su potencia simbólica como acto de memoria colectiva, pero también como espacio de denuncia viva y exigencia ciudadana frente a los retos de justicia en México.
