San Luis Potosí, S.L.P. – Entre campos bañados de sol y un clima privilegiado, la industria vitivinícola en San Luis Potosí comienza a tomar fuerza y posicionarse como un nuevo motor económico y turístico en la región.
En entrevista con Juan Carlos Álvarez, del área comercial de Cava Quintanilla, nos comparte que aunque la industria en el estado aún es joven, el potencial es enorme. “San Luis Potosí tiene entre 6 y 8 vinícolas en operación, pero hace falta más impulso por parte de municipios y del Estado. El enoturismo puede ser un gran generador de derrama económica, pero aún está poco explorado”, señala.
Con apenas 14 años de historia, Cava Quintanilla se ha convertido en una de las vinícolas más grandes del estado, con 120 hectáreas de viñedos que producen alrededor de 400 mil botellas al año. Su propuesta de valor radica en el clima del Altiplano, que ofrece una calidad distintiva al vino, algo que —según Álvarez— ha sido clave para destacar entre otras regiones del país.
“El consumidor reconoce cuando hay calidad. Por eso hoy estamos presentes en los principales restaurantes y hoteles de la República, como Grupo Xcaret, y exportamos a siete estados de EE.UU.”, afirma. Las metas no se detienen: para 2026, planean llegar a Canadá e Inglaterra con etiquetas orgullosamente potosinas.
Aunque el camino ha estado lleno de retos, Álvarez confía en que la unión de más actores locales y una mayor promoción institucional podrán llevar al vino potosino a un lugar de honor en la mesa nacional e internacional.
Entre barricas, catas y cosechas, San Luis Potosí comienza a escribir su propia historia en el mundo del vino. Y apenas es el primer sorbo.
