💜 🙋🏻♀️ Este 8 de marzo tenemos mucho que cuestionarnos, no solo hacia el exterior, sino también hacia el interior. Cuestionar nuestros feminismos, lo que pensamos y lo que sentimos desde ese lugar que muchas veces es difícil de habitar. Y es difícil porque existen líneas muy delgadas entre la lucha, el privilegio y la idea de que, por ser mujeres, no se nos debe cuestionar la función que desempeñamos.
💭 Desde hace tiempo he venido haciendo ese cuestionamiento interno.
⚖️ Este año he experimentado de todo un poco: desde la violencia que implica desarrollarme en un entorno masculinizado, donde a las mujeres nos cuesta el doble legitimar nuestra palabra y nuestro saber; hasta los sentimientos encontrados que me genera el tener que callar ciertas cosas por el bien de la imagen de un movimiento que está por encima de mis proyectos personales.
⚠️ Debo confesar que incluso en ese movimiento que nació para que todas y todos tuviéramos cabida —ese movimiento de izquierda que busca la igualdad— aún prevalecen prácticas machistas y patriarcales. Prácticas ejercidas por perfiles que, muchas veces, ponen por encima sus intereses personales antes que lo colectivo y antes que el significado simbólico de representar a las mayorías que nos llevaron a ocupar los espacios que hoy habitamos.
🤝 Y lo llamo dualidad porque entiendo que no es culpa del movimiento que me arropa y que me permitió llegar. La responsabilidad recae en quienes no han entendido que hay que ser congruentes entre el chaleco que portan y sus actos.
👩⚖️ El otro cuestionamiento que me hago tiene que ver con la llegada de las mujeres al poder: ¿para qué?, ¿para quién?
🤍 Se me ha cuestionado el feminismo que profeso cuando hago esta crítica. Respeto esas opiniones, aunque no las comparta. No creo que sea suficiente solo llegar y ocupar un espacio. Tampoco creo que al llegar al poder seamos impolutas, ni que no podamos equivocarnos o incluso caer, en algún momento, en ese pacto patriarcal que tanto criticamos. Yo misma he reflexionado sobre cómo, en ocasiones, también he sido parte de él.
💜 Por eso, este #8M no saldré a marchar. Lo asumo como un acto de reivindicación política conmigo misma.
✨ Si la pregunta es si soy feminista, diré que sí. Lo soy en la medida en que, desde mi trinchera y desde mi curul, busco abrir camino para que más mujeres participen. Trabajo para generar confianza, construir alianzas y para que más mujeres dejen de sentir miedo de creer en ellas mismas, un miedo que yo también he experimentado muchas veces.
📣 Trabajo desde la comunicación para crear espacios de participación para ellas, para impulsar a mujeres que han sufrido violencia o han sido maltratadas, para que recuperen su voz.
🌱 Suena complicado, pero me encanta perseguir utopías.
💜 Con mucho sentipensar.<br> Gaby Torres, diputada.
