La ciudad de Nueva York y el estado homónimo se encuentran inmersos en un repunte sin precedentes de casos de influenza, impulsado principalmente por el virus influenza A-H3N2, una de las variantes más transmisibles de la gripe estacional, según los reportes oficiales y las autoridades de salud pública.
Datos recientes revelan que más de 128 000 residentes de Nueva York han dado positivo a pruebas de influenza en lo que va de la temporada, una cifra que supera lo registrado en las dos últimas temporadas de gripe combinadas. Las autoridades sanitarias locales han reportado que la actividad gripal comenzó antes de lo usual y con niveles inusualmente altos de transmisión.
Este aumento se observa en un contexto más amplio: en 48 estados de Estados Unidos se ha detectado transmisión alta o muy alta del virus H3N2, que corresponde predominantemente a un subgrupo genético conocido como subclado K. Esta versión del virus, aunque no se considera que cause una enfermedad diferente, tiene mutaciones que dificultan la protección completa de la inmunidad previa o de la vacuna, lo que facilita su propagación.
Las hospitalizaciones por gripe han alcanzado niveles históricos, con miles de personas ingresadas en hospitales de Nueva York y otras regiones del país. Este fenómeno ha sido atribuido tanto al alto número de contagios como a la llegada prematura de la temporada gripal.
Las repercusiones no se limitan a los contagios: los servicios de emergencia y las salas hospitalarias están sobrecargados, y se han observado ausencias significativas en la fuerza laboral debido a la enfermedad y sus síntomas. El impacto también alcanza a sectores vulnerables como niños y adultos mayores, quienes enfrentan un mayor riesgo de complicaciones graves.
Autoridades de salud han reiterado la importancia de la vacunación contra la influenza, especialmente entre grupos de riesgo, y han subrayado que, aunque las vacunas pueden no coincidir perfectamente con las cepas circulantes, siguen siendo una herramienta clave para reducir hospitalizaciones y muertes.
De igual manera, expertos en salud pública advierten que esta temporada gripal aún no ha alcanzado su pico, por lo que el número de casos podría seguir aumentando en las próximas semanas mientras persistan las condiciones climáticas propias del invierno y los patrones de interacción social que favorecen la transmisión.
Entre las recomendaciones de las autoridades sanitarias se encuentran:
Vacunarse contra la influenza si aún no se ha hecho.
Mantener medidas de higiene como lavado frecuente de manos.
Buscar atención médica temprana ante síntomas severos de gripe.
Evitar la propagación al permanecer en casa cuando se esté enfermo.
El impacto de esta coyuntura sanitaria en Nueva York forma parte de un escenario más amplio en Estados Unidos, donde millones de personas han sido afectadas por la influenza en esta temporada, y la actividad del virus continúa siendo motivo de vigilancia estrecha por parte de las autoridades de salud.
