Ciudad de México.– Tras casi diez años de trabajos, este fin de semana inició operaciones el Tren Interurbano México–Toluca, un proyecto de transporte ferroviario que busca reducir de manera significativa los tiempos de traslado entre la capital del país y el Valle de Toluca, uno de los corredores metropolitanos con mayor carga vehicular.
La obra, cuya construcción comenzó en 2014, fue inaugurada luego de un proceso marcado por ajustes técnicos, ampliaciones presupuestales y retrasos derivados de la complejidad del trazo, particularmente en la zona de Santa Fe. Con su entrada en funcionamiento, el tiempo de recorrido completo pasó de más de dos horas en automóvil a aproximadamente 40 o 45 minutos.
El sistema cuenta con estaciones en Zinacantepec, Toluca Centro, Metepec, Lerma y Santa Fe, esta última como punto de conexión con la Ciudad de México. La tarifa del servicio es diferenciada por tramo, con costos que oscilan entre los 15 y los 60 pesos, dependiendo de la distancia recorrida.
De acuerdo con autoridades federales, el tren está diseñado para transportar diariamente a miles de usuarios, principalmente trabajadores y estudiantes que se desplazan entre el Estado de México y la capital del país, lo que permitirá disminuir la congestión vial en la carretera México–Toluca y reducir emisiones contaminantes al tratarse de un sistema de transporte eléctrico.
La puesta en marcha del tren interurbano es considerada uno de los proyectos de movilidad más relevantes de los últimos años en la Zona Metropolitana del Valle de México, al fortalecer la conectividad regional y sentar las bases para un modelo de transporte más eficiente y sustentable.
