El sorteo de la Copa del Mundo 2026 dejó al Tri como cabeza del Grupo A, donde enfrentará a Sudáfrica, Corea del Sur y a la selección que obtenga el boleto de repechaje europeo de la ruta D. Con ello, México comienza a trazar su ruta en el que será el primer Mundial con 48 selecciones, sede compartida con Estados Unidos y Canadá.
La Selección Mexicana abrirá su torneo en el Estadio Azteca el 11 de junio de 2026, un escenario simbólico que ahora recibirá su tercer Mundial tras 1970 y 1986. De acuerdo con lo definido en el sorteo, Sudáfrica será el primer rival, seguido de Corea del Sur, mientras que el cuarto integrante del grupo quedará definido en marzo próximo, cuando la UEFA dispute sus repechajes para asignar cuatro plazas pendientes.
Aunque el Grupo A no es considerado de los más complejos en el papel, México enfrenta la presión histórica de superar la barrera que lo ha detenido durante décadas: avanzar más allá de los cuartos de final, fase que solo ha alcanzado como anfitrión en dos ocasiones. La ampliación del torneo—que ahora incluye 12 grupos y un nuevo sistema de calificación—podría facilitar un cruce “menos pesado” en la primera fase eliminatoria, pero también incrementa las posibilidades de sorpresas.
Como país anfitrión, México tendrá que equilibrar el desempeño deportivo con los retos logísticos que implica recibir partidos en tres sedes: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La FIFA prevé un total de 104 partidos, lo que convierte a esta edición en la de mayor magnitud en la historia del torneo. Asimismo, los dos boletos de repechaje intercontinental que restan por definirse se disputarán en territorio mexicano, aumentando la atención mediática y operativa sobre el país.
Hasta ahora, 42 selecciones están clasificadas. Los seis lugares restantes se definirán entre marzo y abril de 2026: cuatro a través de los repechajes de UEFA y dos mediante el repechaje intercontinental organizado por la FIFA.
Para México, el camino mundialista está trazado pero incompleto. El rival europeo definirá si el grupo se mantiene accesible o se complica. A unos meses del inicio, la expectativa entre afición, cuerpo técnico y analistas se mantiene en un punto crítico: el Tri jugará en casa, pero también volverá a cargar con el peso de su propio historial.
