Agua pasa por mi casa, Cate de mi Corazón, el “cuento” se acabó porque agua ya no me quedó

Quizá esperabas que dijera: “el que no me lo adivine será un burro cabezón”. Pero aquí el único que parece no querer entender la realidad es nuestro gobierno municipal y el organismo operador INTERAPAS, que siguen sin ofrecer soluciones efectivas a una crisis que ya forma parte de la vida cotidiana de miles de potosinos.

Pozos fuera de servicio, infraestructura colapsada, colonias enteras sin suministro y una ciudadanía cada vez más molesta son señales evidentes de que el sistema hídrico de la ciudad no está funcionando como debería. Por más agua que reciban las presas o por más lluvias que caigan sobre la capital, el problema persiste.

📲 Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias: Únete aquí

Los últimos meses han sido particularmente generosos en precipitaciones. Sin embargo, lo que más ha abundado no ha sido el agua en los hogares, sino las quejas de quienes siguen esperando que el servicio llegue con regularidad. Aun así, nuestro siempre “amable” alcalde insiste en que la situación está bajo control y que las cosas marchan bien. Desde luego, todo parece funcionar cuando se observa la realidad desde una posición distinta a la de quienes llevan días o semanas sin agua.

Las manifestaciones ciudadanas se han convertido en una constante. Prácticamente cada semana hay bloqueos, protestas o reclamos relacionados con la falta de agua y con promesas incumplidas. Los cuatro cuadrantes del periférico, la carretera a Zacatecas, El Montecillo, Pánfilo Natera, Camino Real a Saltillo, Avenida Cactus, Las Mercedes y muchas otras colonias han alzado la voz en distintos momentos. La presión social aumenta, pero las soluciones siguen sin llegar.

Y mientras el problema principal permanece sin resolverse, la infraestructura urbana continúa deteriorándose. Coladeras dañadas, drenajes insuficientes y aguas residuales que afloran durante las lluvias generan molestias, malos olores y riesgos sanitarios para la población. La ciudad parece acumular problemas a un ritmo más rápido del que las autoridades son capaces de atenderlos.

Ojalá que con la misma insistencia con la que se exige el pago puntual de los recibos, se garantizara también el acceso oportuno al servicio. Ojalá que con la misma fuerza con la que brotan las aguas negras de algunas alcantarillas, llegara el agua potable a los hogares que la necesitan.

Mientras tanto, el ayuntamiento parece más enfocado en la construcción de una narrativa política que en resolver una de las demandas más urgentes de la ciudadanía. Pero, al final, serán los propios ciudadanos quienes evalúen resultados y tomen una decisión cuando llegue el momento.

Y como poco más puede añadirse sobre un problema que está a la vista de todos, cierro con una reflexión sencilla: cuando una promesa se repite durante años y sigue sin cumplirse, los ciudadanos no solo tienen derecho a cuestionar; tienen la obligación de hacerlo.

¿O no?

📨 Únete a nuestro canal en Telegram: Seguir canal

Trends de Acceso Informativo

Descubre más desde Acceso Informativo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo