San Luis Potosí.- El Reglamento de Tránsito del Ayuntamiento capitalino establece sanciones económicas por la práctica de apartar lugares de estacionamiento en la vía pública, una costumbre que desde hace décadas predomina en distintas colonias de la ciudad. De acuerdo con la normativa vigente y la Ley de Ingresos 2025, la multa asciende a 7 UMAs, equivalentes a 791.98 pesos.
El apartado de Multas de Policía Vial también prevé sanciones mayores, como la de 15 UMAs (1,097 pesos) para quienes estacionen sus vehículos frente a cocheras o accesos particulares. Estas medidas buscan garantizar el uso ordenado de la vía pública, aunque en la práctica su aplicación ha sido irregular.
En colonias como Alamitos, cercana al Centro Histórico, automovilistas y comerciantes denunciaron que vecinos continúan apartando espacios con cubetas, llantas y objetos diversos, e incluso con recados intimidatorios en parabrisas o retrovisores. Esta práctica se repite en zonas comerciales y céntricas, afectando tanto a residentes como a visitantes.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos reconoció que el problema es recurrente y que, en algunos casos, no son los vecinos quienes apartan lugares, sino franeleros y lavacoches que han convertido la vía pública en un espacio de control particular. “Seguridad Pública tiene un programa permanente de recoger objetos que se utilizan para este fin, luego tenemos problemas con la otra parte, con quien los coloca. Es una lucha diaria en la que se recoge una gran cantidad de objetos, precisamente rescatando el espacio público”, señaló.
Aunque el Ayuntamiento insiste en retirar objetos y sancionar, persiste una falta de regulación clara sobre franeleros, lavacoches y apartalugares, cuya actividad es tolerada en muchas colonias. Además, en San Luis Potosí es común que ciudadanos y comerciantes se “apropien” de banquetas y aceras bajo la idea de que, al estar frente a sus domicilios o negocios, les pertenecen, restringiendo el libre tránsito peatonal.
Vecinos y especialistas coinciden en que el problema no es solo de multas, sino de cultura cívica y de ordenamiento urbano: la recuperación de los espacios públicos requiere reglas claras, vigilancia constante y sanciones efectivas, de lo contrario, seguirá normalizada la apropiación indebida de calles y banquetas.
