Belinda presentó una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México contra el también cantante Lupillo Rivera, por presunta violencia digital y mediática, luego de que Rivera publicara detalles íntimos sobre una relación privada en su autobiografía.
La denuncia se sustenta en la posibilidad de que se haya vulnerado la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, al exponer datos íntimos sin consentimiento, lo que podría configurar una forma de violencia de género en el ámbito digital.
Como resultado, las autoridades impusieron medidas de protección en favor de Belinda: Lupillo Rivera no podrá acercarse, referirse a ella públicamente ni divulgar información relacionada con lo denunciado, durante el tiempo que determine la Fiscalía.
El caso ha reactivado el debate sobre los límites de la libertad de expresión, la protección de la vida privada y el rol de la ley en la era digital. Voces como la de la activista Olimpia Coral Melo y organismos como ONU Mujeres han enfatizado la necesidad de fortalecer los mecanismos legales para combatir la violencia digital contra mujeres, con enfoques preventivos, sancionatorios y de reparación efectiva.
Más allá del conflicto personal entre figuras públicas, este episodio podría impulsar reformas normativas, protocolos en medios de comunicación y un mayor enfoque institucional en delitos vinculados al uso de la tecnología con fines de agresión o daño.
