Hace unos días, una joven que está por entrar a Derecho me preguntó si tenía alguna recomendación para ella. Y pensé que también podía compartirla con quienes hoy están comenzando esta carrera.
Estudien mucho, pero también salgan del salón.
Vayan a tribunales, hagan prácticas, conozcan despachos, escuchen a quienes ejercen y conozcan distintas áreas del Derecho. No se queden solamente con lo que aprenden en clase.
Ser abogada o abogado es una enorme responsabilidad, porque el Derecho puede mostrar lo mejor, pero también lo peor de las personas. Puede utilizarse para proteger, resolver y transformar, pero también para justificar aquello que no debería justificarse.
El Derecho también puede ser una herramienta para construir una sociedad más justa, para cuestionar lo que ya no funciona y para abrir camino a lo que todavía hace falta – Justicia social. Crean que las cosas pueden cambiar, pero entiendan que para cambiarlas hay que prepararse, tener disciplina, trabajar y conocer profundamente aquello que se quiere transformar.
El Derecho también evoluciona al ritmo de la sociedad; por eso, conozcan campos como el Derecho espacial, el Derecho tecnológico, blockchain y los activos digitales, la biotecnología y la bioética, el Derecho ambiental y climático, entre muchos otros.
Y algo que para mí es fundamental: nunca permitan que el título, el cargo o la investidura sean más importantes que la persona que los lleva puestos. Al adquirir autoridad profesional, no olviden sus valores, su criterio, ni su esencia humana, porque quizá algún día tengan en sus manos la posibilidad de aportar algo que, aunque no cambie el mundo, sí pueda cambiar la realidad de alguien.
Mucho éxito en este camino, futuras y futuros abogados.
