El próximo 8 de marzo, miles de mujeres caminaremos por las calles de San Luis Potosí. No como acto de rebeldía sin causa. Como acto de supervivencia con conciencia.
Caminamos porque en lo que va del 2026, en apenas cinco semanas, esta ciudad ya igualó el número de feminicidios de todo el año anterior. Caminamos porque hay una Alerta de Violencia de Género activa en nuestro estado — y el gobierno quiere retirarla. Caminamos porque los números no mienten, aunque las instituciones prefieran no verlos.
Pero hoy no vengo a hablar solo de cifras. Vengo a hablar de lo que pasa después de que los datos se archivan y las cámaras se apagan. Vengo a hablar de las mujeres que sobreviven — y de lo que cuesta reconstruirse cuando el sistema te ha fallado.
«El patriarcado no es solo un hombre violento. Es una cultura que enseña a las mujeres a dudar de su propio dolor, a cargar la culpa ajena, a reconstruirse en silencio y agradecer haber sobrevivido.»
Yo lo sé porque lo viví. Durante años cargué patrones que no me pertenecían, cicatrices emocionales que no era mía cargar, y la sensación de que salir adelante era una deuda que tenía que pagar en silencio.
Escribí «Nada en mi historia habrá sido en vano» porque llegó un momento en que entendí que el sufrimiento sin sentido destruye — pero el sufrimiento convertido en conciencia, en voz, en acción, transforma. No solo a quien lo vivió. También a quienes vienen después.
Ese libro llegó a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Llegó a Madrid. Llegó a manos de mujeres que lloraron reconociéndose en sus páginas. Y llegó con un mensaje que hoy traigo a esta marcha:
AUTODEFENSA VITAL.
Contracultura patriarcal.
No hablo de violencia. Hablo de conciencia. De elegirte a ti misma primero. De entender que defenderte no es egoísmo — es el acto más político y más íntimo que existe. De reconstruir lo roto, no para volver a ser quien eras antes, sino para convertirte en quien nunca te permitiste ser.
Le hablo a las mujeres que mañana marcharán con una herida invisible. A las que no pudieron marchar porque ya no están. A las que aún no saben que tienen derecho a salir adelante sin culpa.
A todas ellas: nada en su historia habrá sido en vano.
