El Clásico de la 57 no se juega, se pelea. Y este martes, en la cancha del Estadio Libertad Financiera, el Atlético de San Luis encontró la manera de imponerse 2-1 a los Gallos Blancos de Querétaro, en un encuentro que tuvo de todo: polémica arbitral, oportunidades desperdiciadas, un regalo de la defensa visitante y hasta un penal que puso a sufrir a los aficionados potosinos.
Los dirigidos por Diego Mejía salieron con la intención de demostrar quién mandaba en casa. Apenas al minuto 7, el francés Sébastien Salles-Lamonge soltó un disparo que obligó al guardameta Guillermo Allison a intervenir. Era el primer aviso de una noche en la que los rojiblancos tendrían que trabajar más de la cuenta para quedarse con los tres puntos.
Al minuto 23 apareció Felipe Mora, pero su remate dentro del área chica terminó desviado. Después, al 36, Salles-Lamonge volvió a probar suerte desde fuera del área, aunque el balón se marchó por encima de la portería. San Luis insistía, Querétaro resistía y el marcador seguía sin moverse.
La primera gran polémica llegó antes del descanso. Una falta sobre Benjamín Galdames provocó que el árbitro Adonai Escobedo señalara penal para los locales. La ilusión duró poco: desde el VAR llamaron al silbante, quien revisó la jugada y terminó echándose para atrás. Ni penal ni gol. El Clásico se fue al descanso con las emociones pendientes.
Felipe Mora abrió el camino y Querétaro puso el segundo
El complemento comenzó con un Querétaro más atrevido. Al minuto 47, Mateo Coronel mandó un disparo por encima del arco de Gibrán Lajud, pero la respuesta potosina no tardó en llegar.
Corría el minuto 51 cuando una jugada colectiva encontró a Felipe Mora frente a la portería. Esta vez no hubo desperdicio: el delantero definió con precisión y mandó el balón al fondo de las redes. El 1-0 encendió la alegría rojiblanca.
Sin embargo, los Gallos no estaban dispuestos a entregar el partido. Un disparo de media distancia obligó a Gibrán Lajud a intervenir y mandar la pelota a tiro de esquina. El guardameta potosino comenzaba a convertirse en pieza fundamental para sostener el resultado.
Y entonces llegó el minuto 67, acompañado de una de esas jugadas que ningún defensor quiere recordar. Anderson Duarte metió el balón al área queretana y Daniel Parra, en su intento por despejar el peligro, terminó enviándolo a su propia portería.
¡Autogol y 2-0 para San Luis! Los rojiblancos encontraban una ventaja que parecía suficiente para manejar el encuentro, aunque todavía faltaba el último capítulo.
Del festejo al sufrimiento en cuestión de minutos
Cuando parecía que el Atlético tenía todo bajo control, Querétaro encontró una oportunidad para regresar al partido. Al minuto 72, el árbitro señaló penal a favor de los visitantes y Ali Ávila asumió la responsabilidad desde los once pasos.
El delantero no perdonó. Al 73, los Gallos descontaron y colocaron el 2-1 que transformó la tranquilidad potosina en incertidumbre.
Los minutos finales se jugaron con el corazón acelerado. Querétaro buscó desesperadamente el empate, mientras San Luis tuvo que cerrar espacios, resistir los intentos visitantes y defender una ventaja que ya no parecía tan cómoda.
No hubo tiempo para otra sorpresa. El silbatazo final confirmó que los tres puntos se quedaban en territorio potosino y que, al menos en esta edición, el orgullo del Clásico de la 57 tenía dueño.
Con este resultado, Atlético de San Luis sumó una victoria importante en la Jornada 13 del Apertura 2026, una de esas que tienen un sabor especial porque, además de los puntos, está en juego la rivalidad entre dos equipos separados por la carretera.
Ahora, los rojiblancos deberán cambiar rápidamente de página, pues el próximo viernes visitarán al Atlante en el Estadio Banorte, en duelo correspondiente a la Jornada 14.
Porque en un Clásico de la 57 se pueden discutir las formas, los errores y hasta las decisiones arbitrales, pero hay algo que no admite debate: esta vez, los Gallos regresaron a Querétaro sin puntos y San Luis se quedó con la victoria.
