San Luis Potosí vivió este lunes 29 de septiembre un informe distinto, más largo, más emotivo y con un aire inevitablemente político. Enrique Galindo Ceballos se paró frente a miles de ojos para rendir su Primer Informe de Gobierno —aunque en los hechos fue el recuento de cuatro años al frente de la capital— en un evento que estaba programado para arrancar a las 11:30, comenzó al mediodía y se prolongó casi hasta las 2 de la tarde.
Más que un informe, fue una puesta en escena política: pantallas gigantes, escenografía cuidada, luces, música y, sobre todo, un alcalde que dominó el micrófono como pocos, proyectando confianza y experiencia. Lo suyo no fue solo enumerar obras y programas, sino dejar sembrada la idea de que San Luis está listo para el futuro… y de que él quiere seguir siendo protagonista de esa historia.

En primera fila, la foto lo decía todo: el gobernador Ricardo Gallardo Cardona —quien se comprometió públicamente a respaldar a la capital “sin colores”—, la alcaldesa de Guadalajara Verónica Delgadillo, el excandidato presidencial Ricardo Anaya, el exsecretario Enrique de la Madrid, Santiago Taboada y senadoras de la República. Una pasarela política que más parecía preludio de campañas que simple acompañamiento protocolario.
Galindo logró lo que pocos: juntar en un mismo escenario a figuras de bandos enfrentados, en un mensaje que trasciende a la capital. Ahí estaba la muestra de que el 2027 no es una fecha lejana, sino una carrera que ya comenzó.

Sí, hubo datos duros. La pavimentación de 1.5 millones de metros cuadrados (casi todos con empresas potosinas), los casi 200 Domingos de Pilas, las juntas vecinales que deciden presupuesto, los programas sociales que llegaron a más de 800 colonias y el sello de cero tolerancia contra la violencia hacia las mujeres.
En el plano internacional, presumió que San Luis Capital ya es Ciudad Árbol del Mundo y Ciudad del Aprendizaje de la ONU, títulos que, en palabras de Galindo, muestran que la ciudad “tiene una gran gente y un gran futuro”.

El alcalde no se contuvo con los anuncios: el paso a desnivel en El Saucito —un pendiente de años—, el primer Centro de Inteligencia Urbana de México y la intención de que San Luis Capital no quede fuera de la fiesta del Mundial 2026. Pantallas gigantes para seis partidos, incluida la final, y la posibilidad de recibir a una selección mundialista.
Pero más allá de los proyectos, el mensaje fue claro: 2026 será el año para preparar el terreno, 2027 será el desenlace político. Lo dijo con otras palabras, pero lo insinuó con cada gesto: San Luis está listo para mostrarse al mundo, y él para dar el siguiente paso.

Gallardo, en su turno, no escatimó: elogió los resultados y adelantó una inversión de más de 600 millones de pesos en agua potable para asegurar el suministro por 50 años. “Sin colores”, dijo, pero con un guiño evidente de coordinación que manda mensaje al tablero político local.
El cierre lo dejó claro: entre aplausos, luces y un discurso que combinó orgullo, nostalgia y visión, Enrique Galindo no solo rindió cuentas. Se posicionó. Se plantó como un alcalde con obra, con narrativa y con ambición de futuro.
El 2026 será el escaparate con el Mundial. El 2027, el verdadero examen político. Y Galindo ya comenzó a jugarlo desde hoy.

