Ciudad de México. — Este miércoles, Human Rights Watch (HRW) presentó su informe anual sobre la situación de derechos humanos en México, en el que el país fue incluido entre los Estados con mayores retrocesos democráticos, en un contexto marcado por preocupaciones sobre violaciones a derechos civiles, seguridad pública y la concentración de poder.
La directora para las Américas del organismo, Juanita Goebertus, subrayó ante la prensa en la capital mexicana que “existe una contradicción muy clara entre el discurso internacional del gobierno mexicano y la realidad interna del país”, donde persisten altos niveles de violencia, impunidad, y una reducción de contrapesos institucionales que amenazan garantías democráticas fundamentales.
El informe destaca que, si bien se han realizado esfuerzos en ámbitos como la inclusión de derechos sociales en la Constitución, persisten desafíos graves en materia de seguridad pública, protección de activistas y defensores de derechos humanos, y rendición de cuentas de las fuerzas de seguridad. Organizaciones civiles han señalado que la violencia, la falta de justicia y las limitaciones a la libertad de expresión continúan afectando de manera desproporcionada a comunidades vulnerables y periodistas.
Analistas han interpretado estas observaciones como un llamado a redoblar esfuerzos para fortalecer el Estado de derecho, garantizar la independencia de los órganos autónomos y asegurar una protección efectiva de derechos básicos en todo el país, en un contexto político y social cada vez más complejo.
