El piloto potosino está a un triunfo de establecer un nuevo récord en la emblemática competencia; entre sus rivales figura un joven de 18 años al que él mismo ha entrenado.
Hay quienes corren para ganar y quienes, después de tantas victorias, terminan compitiendo contra su propia historia. Ricardo Cordero está en ese punto. El piloto potosino se prepara para enfrentar una nueva edición de la Carrera Panamericana con un objetivo que podría llevarlo a los libros del automovilismo: conquistar su octavo título.
Pero la historia no se escribe únicamente pisando el acelerador. Detrás de cada curva hay horas de preparación física, concentración mental y miles de kilómetros recorridos en competencias dentro y fuera de México. Cordero lo sabe y por eso ha convertido prácticamente toda su temporada en un entrenamiento para enfrentar una de las pruebas más exigentes del automovilismo.
Este año ha participado en competencias del campeonato norteamericano, el nacional y el NACAM, además de correr en Canadá. Una intensa actividad que, asegura, le ha permitido llegar con ritmo y experiencia suficientes para afrontar los desafíos de la Panamericana.
“Creo que metemos un poquito de todo, desde la preparación física, desde la preparación mental y obviamente practicando muchísimo en rallies”, explicó.
Sin embargo, hay algo que hace diferente a esta carrera. Mientras en Estados Unidos y Canadá compite con vehículos modernos, equipados con tecnología especializada, la Panamericana lo obliga a regresar a las raíces del automovilismo: autos clásicos, motores con carburador y prácticamente ninguna asistencia electrónica.
Aquí, la experiencia del piloto vuelve a ser determinante. No basta con acelerar; hay que conocer la máquina, entender sus reacciones y dominarla durante ocho días de competencia sobre pavimento, una característica que, según Cordero, distingue a esta prueba de los rallies que se disputan en otras partes del mundo.
Los rivales que amenazan el octavo título
Pero si alguien piensa que el camino hacia el récord será sencillo, el propio Cordero se encarga de poner las cosas en perspectiva.
Miguel Ramiro aparece nuevamente como uno de sus principales adversarios. El piloto ha sido un perseguidor constante, terminando en distintas ocasiones detrás del potosino y manteniendo una presión que obliga a no cometer errores.
También está Emilio, a quien Cordero reconoce por su velocidad, especialmente en aquellas etapas que conoce bien y donde suele aprovechar cada oportunidad para recortar distancias.
Sin embargo, entre los nombres que podrían dar la sorpresa aparece uno con una historia particular: Charo García, un joven piloto que acaba de cumplir 18 años y que ha sido entrenado por el propio Ricardo Cordero.
El potosino no solamente ha compartido conocimientos con él, también lo llevó a competir a Estados Unidos, donde pudieron medir su velocidad y disputar posiciones.
“Es una joven promesa, creo que lo ha hecho bastante bien. De hecho, lo llevé a correr un rally en Estados Unidos y estuvimos ahí peleando posiciones”, recordó.
La paradoja resulta inevitable: mientras Cordero busca consolidar su legado con una octava victoria, uno de los pilotos que podría disputarle segundos en la carretera es precisamente alguien a quien ha ayudado a formar.
Ocho victorias y una historia por escribir
La Carrera Panamericana no perdona distracciones. Son jornadas extensas, caminos que exigen precisión y vehículos que requieren una conexión casi perfecta con quienes los conducen. Una falla mecánica, una curva mal calculada o unos segundos perdidos pueden cambiar el rumbo de toda la competencia.
Ricardo Cordero llega con la experiencia de siete triunfos, pero también con la conciencia de que cada edición representa un desafío distinto. Los rivales evolucionan, aparecen nuevos talentos y la exigencia permanece intacta.
Para el piloto potosino, esta edición representa mucho más que sumar otro trofeo a su colección. Es la oportunidad de alcanzar una marca histórica en una carrera que ha definido buena parte de su trayectoria deportiva.
Y mientras los motores se preparan para rugir nuevamente sobre las carreteras mexicanas, Cordero tiene claro que el récord todavía no está escrito.
Porque en la Panamericana la historia no se gana con los triunfos del pasado, sino con los segundos que se conquistan en el presente.
