El diputado federal David Azuara Zúñiga rechazó la llamada “Ley Antimemes” y sostuvo que Acción Nacional no acompañará reformas que, bajo el argumento de proteger los derechos de autor y combatir la piratería, puedan abrir la puerta a la censura, al retiro preventivo de contenidos o a restricciones al acceso a internet.
Desde la tribuna de la Cámara de Diputados, el legislador potosino dejó clara la postura del PAN: proteger a autores y creadores, sí; limitar la libertad de expresión, no.
“La libertad de expresión no existe para proteger al poder de la crítica. Existe para proteger al ciudadano frente al poder”, afirmó.
David Azuara explicó que el paquete de reformas presenta tres riesgos principales. El primero son reglas poco claras que pueden dificultar distinguir entre una infracción y expresiones legítimas como la crítica, la sátira, la parodia o un meme.
El segundo es el retiro preventivo de contenidos. Ante el riesgo de enfrentar consecuencias, plataformas y proveedores podrían optar por eliminar publicaciones antes de que exista una determinación definitiva sobre su legalidad, generando una lógica de “bajar primero y preguntar después”.
El tercer riesgo, señaló, es la posibilidad de afectar el acceso a internet de usuarios considerados infractores reincidentes. Acción Nacional plantea que ninguna consecuencia de esta naturaleza pueda aplicarse por una simple acusación, sino únicamente con reglas claras, derecho de defensa y la resolución de una autoridad competente.
Para el diputado federal, estos tres elementos conforman el “combo de la censura”: dudas sobre lo que puede publicarse, contenidos retirados por temor a sanciones y el acceso a internet en riesgo.
Además, contrastó esta discusión con los problemas de seguridad que enfrenta el país y cuestionó que la mayoría oficialista concentre esfuerzos en una reforma que, desde la perspectiva del PAN, puede inhibir la crítica ciudadana, mientras persisten retos relacionados con la presencia del crimen organizado y su penetración en instituciones públicas.
Durante su intervención mostró una caricatura elaborada por un cartonista de San Luis Potosí para ejemplificar que la crítica puede resultar incómoda para quien ocupa un cargo público, pero esa incomodidad no justifica limitarla.
“Puede gustarme o no, puede incomodarme. Pero lo verdaderamente importante es que pueda existir. A quienes ejercemos una responsabilidad pública nos corresponde responder a la crítica con argumentos, no con censura”, concluyó.
