El exfutbolista mexicano Omar Bravo, conocido por sus años como delantero en clubes como Chivas y selección nacional, enfrenta acusaciones de abuso sexual a una adolescente menor de edad en el contexto de una relación familiar. La denuncia abarca un periodo de seis años.
El proceso judicial inicial estableció prisión preventiva para Bravo durante al menos seis meses, con el argumento de que su presencia fuera de custodia podría afectar el curso de la investigación.
La acusación está respaldada por 42 capturas de pantalla de conversaciones y un video entregados como evidencia por la defensa de la víctima, señalando una relación de control, amenazas e intercambio de mensajes con contenido íntimo.
Este caso revivió el debate sobre la violencia de género en México, particularmente en el ámbito del abuso digital, el consentimiento, la responsabilidad mediática y la protección de menores. Expertos señalan que este tipo de procesos requieren especial sensibilidad, testimonio protegido y protocolos adaptados para no revictimizar a la denunciante.
El juicio, que ha generado atención mediática nacional, podrá marcar un precedente en cómo el sistema penal y los medios abordan casos de abuso dentro del círculo familiar y con evidencia digital. La ciudadanía, las organizaciones de protección a las víctimas y los actores institucionales estarán observando de cerca el desarrollo del caso.
