El Ayuntamiento de San Luis Potosí reconoció que la fosa común del panteón de El Saucito llegó a su capacidad máxima y que fue necesario utilizar espacios en el cementerio de Milpillas para inhumaciones solicitadas por autoridades ministeriales. El recuento municipal más reciente ubica alrededor de 250 cuerpos en las fosas comunes de ambos recintos, cifra que no debe confundirse con el total de personas desaparecidas en la entidad.
Cristian Azuara Azuara, director de Servicios Municipales, explicó que aproximadamente 100 cuerpos se encuentran en Milpillas y el resto en El Saucito. El funcionario señaló que el nuevo espacio se habilitó tras agotarse la capacidad del cementerio histórico y aclaró que el conteo municipal no respalda versiones que hablaban de 600 cuerpos en esos dos espacios.
El director indicó que más de 95 por ciento de las ocupaciones corresponde a solicitudes de la Fiscalía General del Estado. La autoridad ministerial entrega la documentación y es responsable de los procesos de identificación, mientras el municipio administra los espacios funerarios. La información disponible no desglosa cuántos cuerpos permanecen sin identificar y cuántos están identificados pero no han sido reclamados.
El aumento reciente de solicitudes también preocupa. Según los datos expuestos por Azuara, en un periodo anterior de tres años se pidieron alrededor de 70 espacios, mientras que en el último año la cifra superó los 60. Comparar esos periodos sugiere una aceleración de las inhumaciones, aunque las fechas exactas y el universo de casos necesitan precisarse para obtener una tasa definitiva.
El municipio informó que ha atendido requerimientos de información de autoridades federales sobre espacios relacionados con personas desaparecidas. Esos intercambios administrativos no equivalen a que exista una identificación confirmada ni a que todos los restos depositados correspondan a víctimas de desaparición forzada.
La saturación plantea un problema doble: capacidad material de los panteones y trazabilidad de las personas inhumadas. Para las familias que buscan a alguien, resultan indispensables registros individualizados, ubicación exacta, conservación de muestras y procedimientos de cotejo que permitan recuperar e identificar restos conforme a la ley.
Queda pendiente que la Fiscalía publique un balance verificable de los cuerpos bajo su resguardo, los procesos de identificación en curso y las medidas de coordinación con Servicios Municipales. El número de espacios disponibles es sólo una parte de la discusión; la otra es garantizar que ninguna inhumación cierre la posibilidad de conocer la identidad de una persona.
