La rehabilitación de calles en la colonia Burócratas del Estado abrió un nuevo frente de debate entre habitantes y autoridades municipales de San Luis Potosí. Durante el último mes, mientras el Ayuntamiento avanzaba con la repavimentación de cuatro vialidades, varios árboles fueron removidos de manera definitiva, lo que vecinos consideran una pérdida irreparable para el entorno urbano.
Un recorrido periodístico evidenció que en la calle Leonel Flores, junto a la Facultad de Economía de la UASLP, existían al menos tres árboles de gran tamaño que formaban parte del paisaje cotidiano y aún aparecen en imágenes de Google Maps. Hoy, ninguno permanece en pie. Lo mismo ocurrió en la calle Luis Magallanes, donde fueron retirados ejemplares de décadas de antigüedad.
De acuerdo con testimonios de residentes, fue el propio Ayuntamiento quien ordenó la remoción, aunque reconocen que se les informó previamente del proyecto. “Sabíamos que habría obras, pero no que iban a desaparecer los árboles. Eso cambia la colonia: nos quitan sombra y calidad ambiental”, expresó una vecina.
El director de Servicios Municipales, Christian Azuara Azuara, negó que se tratara de una tala arbitraria y explicó que los ejemplares cayeron por el debilitamiento de sus raíces, lo que los convertía en un riesgo para peatones y automovilistas, especialmente en temporada de lluvias. Además, señaló que las raíces estaban dañando tuberías de drenaje, por lo que la intervención resultaba necesaria.
Azuara recordó que, conforme al artículo 43 del reglamento municipal, cualquier obstrucción en la vía pública puede ser retirada o sustituida. Sin embargo, especialistas y vecinos recordaron otro aspecto de la normativa: por cada árbol removido o caído, el Ayuntamiento tiene la obligación de plantar tres nuevos ejemplares, medida que hasta ahora no se ha cumplido en las calles intervenidas.
Habitantes de Burócratas del Estado insisten en que la reforestación debe realizarse cuanto antes, no solo para cumplir con la ley, sino para recuperar la cobertura verde que por décadas caracterizó al barrio. “Si ya los quitaron, lo mínimo es que planten otros. No queremos calles pelonas ni más calor en verano”, reclamó un vecino.
